Profesores Robots empiezan a dar clase en Corea del Sur
Si llego a publicar esta noticia ayer, día de los Santos Inocentes, no se la cree nadie, por suerte estamos a 29 y puedo afirmar que en Corea del Sur han empezado a impartir clase de ingles 29 robots.
Por lo que podemos ver en la imagen se trata de una especie de huevo con ruedas y una pantalla vertical, a modo de cabeza, donde se puede ver la cara amigable de una chica, capaz de detectar la expresión facial de sus alumnos e inmediatamente reflejarlo en su avatar.
A parte de una bonita cara, entre sus habilidades se encuentra, leer los libros de texto, cantar canciones y jugar a juegos relacionados con el alfabeto.
Los adultos reconocen que les pone nervioso hablar con un robot y Kim Mi-Young, de la oficina de educación de Daegu, asegura que con estos robots, los niños son muchos más activos, en especial los más tímidos con los profesores humanos.
Los cuatro primeros meses del piloto han sido financiados por el gobierno, poniendo sobre la mesa 1.37 millones de dolares y ya se han desarrollado robots capaces de enseñar, a parte de ingles, ciencias, matemáticas y otros temas de diferentes niveles.
Vaya mes llevamos con los robots, tenemos camareros, deportistas y ahora ¡maestros!
Via Yahoo News a traves de The Daily What.
Categorías: Ciencia, Curiosidades, Noticias
Tags: robots
3 Commentarios »


[...] This post was mentioned on Twitter by Oscar. Oscar said: RT @micafeina: Profesores Robots empiezan a dar clase en Corea del Sur http://dlvr.it/CKWdl [...]
[...] está avanzando las cosas, ya tenemos un robot maestro, otro para borrar la pizarra, otro camarero para la hora del pincho y otro para entrenarnos en el [...]
Ostras, me parece muy fuerte!
La cara que ponen los estudiantes no es de mucha confianza, la verdad… Se pierde completamente la empatía y la pasión que el docente transfiere cuando da clase.
En este caso, el “docente” ni forma ni transforma, ni se forma ni se transforma… A no ser que entendamos como transformación el cambio de cara del robot.
Buen hallazgo, Renata!